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La banda del Colo volvió a Buenos Aires en el marco de su gira This Was Our Life Tour. Una noche atravesada por la emoción, los clásicos eternos y el vínculo irrompible entre Megadeth y el público argento.

Desde temprano los alrededores de Tecnopolis se llenaron de remeras negras, banderas argentinas y miles de fanáticos que asistieron para la última velada del Colo en Argentina. La despedida definitiva de Megadeth de los escenarios argentinos, el último capítulo de una relación construida a fuerza de riffs, pogos y devoción mutua.

“Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth” volvió a escucharse como en aquellos días de gloria en Obras Sanitarias, en 1994, cuando la banda selló para siempre su romance con Argentina. Treinta y dos años después, el canto seguía intacto, atravesando generaciones enteras de seguidores.

Pasadas las 20, la banda argentina AGAINST tuvo la responsabilidad de abrir la jornada con una propuesta potente y marcada por riffs afilados y guitarras sincronizadas, el grupo integrado por Sebastián Radrizzani, Ivan Monastirsky, Martín Blanco y Federico Gerván encendió al público con canciones como “Anestesiado”, “La sangre de los nuestros” y “Contra”.

Pero la verdadera explosión llegó a las 21.30, cuando las luces se apagaron y Dave Mustaine apareció sobre el escenario vestido con camisa blanca y una Flying V dorada en sus manos. El inicio con “Tipping Point”, acompañado por el guitarrista finlandés Teemu Mäntysaari, el bajista James LoMenzo y el baterista Dirk Verbeuren, desató una ovación ensordecedora.

A partir de ahí, el show se transformó en un viaje por la historia grande del Thrash Metal. “Hangar 18”, “Sweating Bullets”, “In My Darkest Hour”, “Tornado of Souls” y “Peace Sells” sonaron con una precisión demoledora y una respuesta inmediata de un público que cantó cada tema como si fuera la última vez …

Uno de los momentos más intensos de la noche llegó con “Symphony of Destruction”. Apenas sonaron los primeros acordes, el estadio completo volvió a entonar el célebre “Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth”, aquel canto que Mustaine reconoció más de una vez como su versión favorita alrededor del mundo. Desde el escenario, el líder de la banda sonrió y recorrió cada rincón saludando a la multitud, antes de agradecer con un sincero y rudimentario “muchas gracias”.

La nostalgia también tuvo su espacio. Mustaine revisó parte de su pasado junto a Metallica con “Ride The Lightning”, en una especie de reconciliación artística con una etapa que marcó su carrera y la historia del Metal.

El cierre quedó reservado para “Holy Wars… The Punishment Due”. Y allí llegó la imagen que terminó de transformar el recital en una postal eterna: Mustaine empuñó una Flying V pintada de celeste y blanco, levantándola frente a un público completamente rendido. La escena resumió décadas de amor recíproco entre Megadeth y Argentina.

Pasadas las 23, entre abrazos, lágrimas y miles de brazos apuntando al cielo, terminó el último? Show en Buenos Aires. La euforia inicial se convirtió en nostalgia, aunque también en reconocimiento hacia una banda que hizo de Argentina uno de sus lugares en el mundo.

Porque podrán apagarse las luces y bajar los amplificadores. Pero mientras exista alguien dispuesto a gritar “aguante Megadeth”, esa historia jamás llegará a su final.

Fotos x Victor Guagnini

Cronica Antonella Bortolotti

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